default_mobilelogo

 

 

72392849_508263453084840_132279310475067392_n.jpg

 

Mientras el jazz sonaba,

sus miradas empezaron a cruzarse.

Rápidas y llenas de excusas.

Cargadas de secretos y de promesas oscuras.

69689332_471382263706339_1392922619249950720_n.jpg

 

Tú ibas a ser diferente.

Mi luz en la oscuridad.

Mi cambio de dirección en una recta sin final,

y mi freno en un callejón que nunca tuvo salida.

Contigo todo iba a cambiar.

 

 

 

dress.JPG

 

El vestido estaba lleno de polvo.

Pero no de la típica capa grisácea que se acumula en la tela con el pasar de los años,

sino de un polvo más profundo.

Ese que se incrusta en los tejidos y los atrapa

para no soltarlos nunca más.

 

65842806_339772606940990_118353476018241536_n.jpg

La isla maldita no acepta cobardes.

Destinada a vivir la mitad del año sin Sol,

cuándo éste se atreve a salir

nunca se va,

condenándonos a noches de luz

y acorralando a la oscuridad que,

sin lugar donde esconderse,

se introduce en nuestros cuerpos

y ya no nos deja escapar.

54402626_311220799592282_1341752241446453248_n.jpg

 

Mi primera intención era escribir una novela.

Pero más tarde cambié de idea,

pues toda mi vida la he narrado en rimas,

que, aunque cantarinas,

forman laberintos de poesías

de los que nunca encuentro la salida.

53092820_249100782665595_7810153412208623616_n.jpg

 

Eres como un fuego artificial

a punto de explotar.

Sabiendo que el mechero

ya ha encendido su llama

y que es demasiado tarde,

mantiene la esperanza

de que nada estalle,

de que nada cambie.

46633698_554174958338637_3892831415040999424_n.jpg

Paseaba por la ciudad,

perdida entre canciones que creía olvidadas,

y recorría cada rincón

recordando su compás

e intentando adaptarse

al ritmo de las pisadas

de los peatones que cruzaban.

 

 82f35602-0460-4067-9e4c-c11bf1ea81f1.jpg

Eras la poesía
que todos conocíamos
pero que ninguno conseguíamos alcanzar.
Eras el viento
que nos impulsaba a salir
las noches de madrugada.
Y también eras
el único que podía convencernos
para echarnos la última.

Lo que queremos averiguar, en ocasiones, ya lo sabemos, pero nos perdemos dando palos como ciegos