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Eres como un fuego artificial

a punto de explotar.

Sabiendo que el mechero

ya ha encendido su llama

y que es demasiado tarde,

mantiene la esperanza

de que nada estalle,

de que nada cambie.

 

 

Eres como un libro abandonado

en una librería ya olvidada.

Descubierta por los vicios de tantos,

y destruida por las colillas de muchos.

 

Eres como una noria

que no para de dar vueltas y vueltas,

y quiere parar,

pero gira y gira

hasta que se da cuenta

de que ella no controla su vida.

 

Eres ese momento en el que la persona

con la que imaginaste el resto de tu vida

desaparece

sin una despedida.

 

Eres como el sueño de una noche de invierno,

bonito y perfecto en tu mente,

pero frio y pegajoso al despertar.

 

Eres una pesadilla

que vive siempre en mí,

evocando lo que podríamos haber sido

en cualquier otra parte.

 

Recuerdo tu pelo,

enredado entre las poesías

que te leía antes de dormir.

Recuerdo tu mirada,

tan oscura como la soledad de mi almohada.

Y recuerdo mi sonrisa,

buscándote siempre,

esperándote siempre,

amándote…

Siempre.

 

Ahora ya es demasiado tarde.

Ahora eres solo el polvo

de un fuego que parecía imparable.

Y aun así nunca olvidaré

lo que podríamos haber sido

en cualquier otra parte.

 

 

Lo que queremos averiguar, en ocasiones, ya lo sabemos, pero nos perdemos dando palos como ciegos